miércoles, 15 de mayo de 2013

ESPERANDO LA MAGNA, POR RAFA MOYA.


Imagen de la web de la Hdad de San Agustín
LUZ Y SANTORAL EN LA PEREGRINACIÓN MARIANA

En el universo infinito de la Semana Santa, en el mundo oculto de sus cofradías, donde todo parece igual y sin embargo todo es diferente, nos encontramos con frecuencia pequeños detalles, tesoros escondidos que nos muestran con asombro hasta qué punto el arte y la devoción se entrelazan con el único fin de enriquecer nuestro patrimonio espiritual y estético, eje sobre el que gira, desde siempre, el sugestivo y evocador mundo de las hermandades. Así ocurre con la candelería pintada que adorna el paso de palio de Nuestra Madre y Señora de la Consolación, de la Hermandad Sacramental del Santísimo Cristo de San Agustín.

Desde la gestación de este paso, original y bello como ninguno en su estilo, se contempló la posibilidad de decorar su candelería parcialmente con la pintura de un santoral alusivo a las órdenes religiosas vinculadas a la Hermandad, la franciscana por su sede canónica y la agustina por su fundación. Esta particularidad, unida a otras que aporta el paso de palio en su diseño, lo convierten en una joya única y original que contribuye a engrandecer y completar la Semana Santa de Granada, conjugando en un solo proyecto, elementos tan novedosos en nuestra ciudad como la Sagrada Conversación, el silencio en un paso de palio o el uso del carey en su orfebrería.
Imagen de la web de la Hdad de San Agustín

En estos primeros años, la complejidad del programa iconográfico de la candelería ha ido en aumento, hasta el extremo que en la próxima Peregrinación Mariana del día 18, serán 42 los cirios pintados que decorarán su paso, sumando los que aparecen en la candelería y los que alumbran los faroles de cola. Santoral, escudos pontificios, escudos de hermandades que no peregrinarán con imagen, logotipos del centenario de la coronación canónica de Ntra. Sra. de las Angustias y Año de la Fe, letanías de la Virgen.., componen el rico programa que la Hermandad ha preparado para tan magno evento.

El ser receptor por parte de mis hermanos del encargo de esta bellísima tarea, supone, como no puede ser de otro modo, un reto personal y un sentimiento de orgullo por la pertenencia a una Hermandad que se esmera en el cuidado de los más pequeños detalles. La dificultad técnica por el tipo de soporte, unido al siempre implacable paso de los días previos a cada Semana Santa, confieren a esta experiencia una intensidad única que sin duda deja huella a pesar de lo efímero de su vida. Y así es, como una pequeña metáfora de la vida, la cera con su singular imagen pintada, nace, cumple su función y se va apresuradamente consumida por la llama, renaciendo otra vez cada Lunes Santo para lucir con todo su esplendor a los pies de Nuestra Madre y Señora de la Consolación.
Rafael López Moya
  Hermano del Stmo. Cristo de San Agustín.