lunes, 13 de mayo de 2013

ESPERANDO LA MAGNA, POR CURRO JIMÉNEZ.


EL SUEÑO DE UNA MADRE

En los fríos días del Otoño, la noticia circulaba de boca en boca en los mentideros Cofrades….ESTÁN ORGANIZANDO UNA PEREGRINACIÓN A LA VIRGEN DE LAS ANGUSTIAS CON TODAS LAS TITULARES MARIANAS……pero él no quería hacerse muchas ilusiones y seguía pensando en sus cosas, esas cosas suyas también eran de ELLA. A los pocos días se llevó una grata sorpresa, ¡sí! ya era oficial, ¡hay Magna!

La ilusión iluminó sus ojos y sintió un cosquilleo en el estómago. Él era de esas personas que aún se emocionaban con los pequeños detalles de la vida, y esa gran noticia en su vida de cofrade y cristiano iba a ser una de ellos. Lo primero que pensó fue en su Abuela, tenía grabado a fuego recuerdos de su niñez, tantos Rosarios rezados al calor de un brasero en tardes de lluvia y frio con el cuadro de la Virgen de Angustias en la salita, o tantas tardes de paseos por la Carrera de la Virgen y entrar de la mano de su Abuela a la Basílica…..no pudo evitarlo y una lágrima se escapó por su mejilla. Rápidamente acudió a la Casa de Hermandad para compartir con sus hermanos la ilusión de dicho día y sobre todo las emociones que iban a vivir en torno a sus dos amores Marianos que se cruzaron en sus vidas, su bendita Madre del Rosario y Su madre de las Angustias.

Las hojas del calendario fueron cayendo como caen las hojas de los árboles en la Carrera de la Virgen, llegaron las noches de ensayo junto a sus marineros del Rosario. Esa palabra que su Capataz le decía le llenaba siempre de orgullo, “Marinero” y más aún el sello que tenía su cuadrilla por la forma andar y de querer a la Virgen, “Marinería”. Si la ilusión era grande por el Miércoles Santo, más aún lo era por la Magna Mariana. Algunos compañeros de palo no entendían muy bien el motivo de dicha salida, pero él se afanaba en explicárselo siempre a todos……y lo que más le gustaba decir a sus compañeros, “Será un día especial y nosotros estaremos allí para vivirlo y contarlo”.

Personas como él, hacen que la vida sea más bonita, más humana, más hermosa, son limpios de corazón. Para él nunca habrá rencillas en el seno de la Hermandad, nunca habrá un mal gesto y una mala cara. “Una Hermandad no es para esas cosas”, siempre decía el. 
 
Ese Miércoles Santo no pudo salir a la calle. La Iglesia era un mar de desilusiones, pero todos sus hermanos tenían aún otra cita para poder pasear con su Bendita Madre del Rosario, la Magna Mariana. 
 
Alguien intentó durante unos días jugar con sus ilusiones, los políticos. Esa gente que solo se acerca al mundo de la S.Santa para hacerse la foto de rigor o para sacar algo en su propio benefecio, pero todo volvió a la calma.

Sus últimos días, antes de la fecha, fueron aún mas alegres si cabe. El Sol que se le negó a su Reina y Madre brillaría más que nunca en el celeste cielo de su bendita tierra, el poder rezar a las puertas de la Basílica debajo de su Madre del Rosario sería como vivir un sueño despierto. Se apresuró en esos días a que toda su familia tuviera su silla en el recorrido oficial y viera tanta belleza bajo palio.Sus amigos de Córdoba, Sevilla… no paraban de hablar con él para que les recomendara sitios. Sus hermanos de Cofradía estaban como locos de poder ver aún más de cerca a su Virgen en la calle.

Pero la emoción aún le podía más. Los recuerdos de su familia irían con él asiados a su faja y su costal, tantas tardes con su abuela en la Basílica, tantas y tantas veces en la ofrenda, tantos Domingos de Septiembre ante miles de Granadinos…..él en la distancia y Las Angustias centro de todas las miradas y ahora el tan cerca de ella casi podría tocarla, abrazarla y mimarla. Él sabía que ese día desde el cielo alguien le estaría, mirando muy orgulloso de él.

¡Sí hermano, sí! estamos a pocos días de poder tocar un trocito de cielo con la yema de los dedos, sentir con nuestro caminar junto a mi medalla que tan cerca de dos madres nunca se podrá estar……coge tu medalla, abre el corazón a los sentimientos y a experiencias que jamás olvidarás. Tu Madre del Rosario está en su pasopalio esperándote para ir a la Basílica a rezar. 

Álvaro Luís Jiménez-Herrera Hernández
Hermano del Rosario
Capataz del paso de palio