viernes, 16 de mayo de 2014

La Magna Mariana en el recuerdo de Carolina Fernández


Ante la cercanía del primer aniversario de la extraordinaria celebración de la Magna Mariana, ofreceremos en este espacio durante estos días, algunos artículos en los que algunos cofrades compartirán con nosotros qué recuerdo guardan de aquel glorioso 18 de mayo. 

Puedes compartir tu recuerdo con nosotros, enviando tu artículo a rosariorealejoprensa@gmail.com 

Comenzamos con el primero:

Ha pasado casi un año, pero la elegante belleza de la que se revistió Granada aquella mañana, aún permanece intacta en mi memoria.

Las vísperas se vivieron con intensidad no solo en las priostías de las hermandades, sino en Granada entera. El ciclo de conciertos Música para una Reina, nos adelantó el son que siempre nos hace soñar con la mecía elegante de unas bambalinas que bajadas del cielo, cubren a la Madre de Dios.

En este recuerdo, aquella gloriosa Semana de Pasión, hizo que las vísperas estén ligadas de manera ineludible al 18 de Mayo, pues la Catedral del Realejo mostró estampas inéditas con cuatro pasos que fueron tornando en altar itinerante para la Madre de Dios. Los ecos traspasaron los medios habituales de comunicación cofrade, e incluso Ideal dedicó la portada del viernes 17 a los montajes en Santo Domingo, estampas que se repitieron en cada uno de los templos de Granada que cobijan a alguna hermandad.

Aquel mismo día, todo presagiaba algo grande, mi Bendita Madre del Rosario esperaba en su paso de palio las siete de la mañana del día siguiente, bajo el coro de Su casa, y así nos recibió aquella extraordinaria mañana, junto a la Virgen de la Victoria, y seguida de la Soledad de Nuestra Señora así como de Nuestra Señora del Rosario Coronada.

Los traslados matutinos regalaron momentos llenos de belleza, de emoción y de alegría. Consciente de estar viviendo un hecho histórico, intenté guardar en mi memoria cada una de las imágenes, cada uno de los ángulos, cada uno de los pasos que dábamos buscando la Santa Iglesia Catedral.

Ganivet volvió a convertirse en el punto de encuentro de muchas hermandades, dejando entrever la elegancia del palio que se paseó por Roma junto a su hermandad Escolapia, pero fue a la salida de la calle, cuando una de esas imágenes me conmovieron hasta tal punto de no poder articular palabra alguna... Al mirar a la izquierda, un cuerpo de acólitos que alzaban al cielo seis ciriales carey y plata anunciaban la inminente presencia de mi Virgen de Consolación, me giré buscando el palio rojo y oro que cubre mi devoción de la infancia, y al volver la vista al frente ahí estaba Ella, la Madre de Dios que bajo dos advocaciones  distintas caminaban al mismo compás y en la misma dirección, de manera paralela separadas por escasos metros... Sin duda fue todo un regalo para el corazón, grabado a fuego en la memoria que me llena de vida en cualquier día del año...

Se sucedieron momentos de tal belleza que cuesta trabajo describir con palabras, ver la grandiosidad de la Catedral cobijando nuestros pasos de palio uno junto a otro... rodear la girola para conocer advocaciones patronales de la provincia de gran devoción... la apertura de la tarde y la salida del primer paso de palio, Consolación por primera vez mecida al son de la música procesional... el encuentro cara a cara de mi Virgen del Rosario y la Virgen de la Victoria... los rayos de sol que bañaron la plaza de las Pasiegas cuando Granada entera se inundó de Rosario y la emoción se hizo música en la composición de Molinero... la expectación de la gente al verla acercarse bajo palio... la llegada a la Carrera de la Virgen y encontrar allí a la Patrona, regia, elegante, en un momento histórico y mágico... el rezo de aquella Salve y regreso al barrio... el recorrido por las calles del Realejo bajo con la alegría de Cantillana... El encuentro con la Virgen de los Reyes en Mariana Pineda... 

El día dio para muchas emociones de las que guardaré para siempre la belleza de la Madre de Dios que sin solución de continuidad buscaba la Venerada Imagen por cien años coronada, eje fundamental de esta extraordinaria celebración, la Virgen de las Angustias.

Tras un año, siguen resonando en mi memoria los ecos de aquel día, con la esperanza de volver a vivir otra magna jornada antes del segundo centenario... 


Carolina Fernández Herrera
Hermana del Rosario y San Agustín