viernes, 26 de octubre de 2007

OBITUARIO POR CARIDAD

Hace ya unos días, que nos dejaba para siempre una hermana muy querida en el seno de la Hermandad del Rosario. Marina finalizó el curso cofrade 2006/2007 con todos nosotros, y, como todos nosotros, tenía la vista puesta en el trabajo que realizaríamos todos juntos en este curso, sin poder imaginarse, ni ella ni nosotros, que ella trabajaría ya desde el cielo, junto a Nuestra Madre del Rosario y Su Bendito Hijo, a los que tantísima Fe y cariño les tenía.

Marina, desempeñaba la Caridad cristiana en su Vocalía. Era una persona amable, cariñosa, simpática, siempre dispuesta a poner todo su esfuerzo en bien de la Hermandad, y siempre dispuesta a dar todo su cariño a todos los que hemos tenido la suerte de trabajar y compartir con ella el amor a Nuestros Sacratísimos Titulares.
Siempre tenía una sonrisa de acogida, un gesto de apoyo, la mano tendida a los nuevos hermanos… siempre al servicio de su Hermandad, siempre atenta a “su gente joven”, como a ella le gustaba decir.

Este verano, nos acercábamos hasta Málaga una tarde para verla. Le llevamos un pañuelo de nuestra Virgen del Rosario, Su Virgen, el cual acogió como si la mismísima Madre de Dios hubiese entrado en aquella habitación de hospital a llevárselo. Ella, a pesar de su estado, nos volvió a recibir con su amplia sonrisa abriendo sus brazos, y preguntándonos por toda “su gente joven de la Hermandad”, a los que nos enviaba un enorme abrazo.

Su labor era callada y constante, era una “hormiguita” que trabajaba a diario, y codo con codo junto a sus hermanos, su gente, para hacer grande a su Hermandad. Había estado al servicio de la misma durante sus últimos 25 años, formando parte de la Junta de Gobierno. El hecho de aceptar un cargo en la Junta de Gobierno de una Hermandad, se convierte en un modo de vida, debido a la responsabilidad que aceptamos de manera personal. Para Marina, su trabajo en la Junta no era solo un modo de vida, sino que aquí en el seno de este grupo de gente que hoy venimos a orar por ella, nuestra hermana había hecho su familia, y como a tal nos quería.

Una vez oí decir, que siempre se van los mejores, y en este caso se ha ido una de las mejores personas que tenía esta Hermandad, pero seguirás viva en nuestro recuerdo, sonriéndonos y contagiándonos tu alegría.

“Hermana, ha sido todo un honor conocerte, y un orgullo el poder trabajar contigo por lo que tanto amamos”.

Tu Hermandad del Rosario viste de luto, visible en su guión corporativo, y Nuestra Bendita Madre recuerda a nuestra hermana con su rosario de cuentas negras azabache.

Marina López Reguero, Cristiana, Apostólica y Rosariana, ya estás sentada a la derecha del Padre, como así lo quiso el Señor de las Tres Caídas. No nos olvides jamás, y junto a Ellos, protege siempre a tu Hermandad.