martes, 13 de abril de 2010

TARDE DE MIÉRCOLES SANTO ... MOMENTOS PREVIOS A LA SALIDA

Seguimos ofreciéndoos instantáneas del Miércoles Santo de 2010, en este caso - gracias al trabajo de Jesús Fernández y Juan José Pardo - imágenes de los momentos previos a la salida de la Hermandad.



Los aledaños de la Plaza de Santo Domingo iban recobrando vida mientras en el interior los hermanos tomaban puesto en sus correspondientes tramos, los cereros daban luz a Nuestros Sacratísimos Titulares que nos esperaban presentados ante el Altar Mayor de la Catedral Dominica.


Tanto nuestra Banda de las Tres Caídas como la Banda de la Soledad de Cantillana (Sevilla) llegaron en pasacalles hasta la calle Carnicería donde esperaban la salida de la Hermandad.




Como cada año, el equipo de priostía designó a una persona para que completara el montaje del paso de palio de Nuestra Amantísima Madre, siendo el encargado de colocar la Inmaculada que remata el frontal del respiradero delantero nuestro hermano Pepe Sáez. En la imagen, el equipo de priostía casi al completo y el Hermano Mayor hacen entrega a Pepe de la Inmaculada.




En la Plaza ya suenan los acordes del Himno Oficial de la Ciudad, "Granada" del maestro Agustín Lara mientras nuestra Cruz de Guía recorre los primeros metros del itinerario abriendo el cortejo rosariano del Realejo.



Minutos más tarde, nuestra Banda interpretaría "Caído bajo la Cruz", composición dedicada al Muy Antiguo y Milagroso Señor de las Tres Caídas que la Juventud del Rosario encargara a Antonio Miguel García Bernárdez para entregarla como ofrenda a Nuestro Sacratísimo Titular.




En el interior, todo se ultimaba alrededor del paso de palio mientras salían los tramos de camareras de Nuestra Señora.





Nos acompañaron las Archicofradías de María Auxiliadora de la Alhambra y de Nuestra Señora del Rosario, ambas, corporaciones gloriosas que tienen su sede en nuestro Barrio.




La primera levantá del palio, se hizo con una petición muy especial por una de nuestras rosarianas más pequeñas.


Y por esta intención, Nuestra Señora del Rosario en Sus Misterios Dolorosos recorría los metros que la llevarían hasta la puerta para salir a Granada, un año más, sobre la cerviz de "Sus querubines del Realejo", como bien dijo su capataz.