miércoles, 24 de febrero de 2010

¿TIENES TU TÚNICA NAZARENA?

La Cuaresma un año más nos ha sorprendido cuando aún resuenan en nuestra mente cuplés carnavalescos. Ha llegado tranquila, silente, sin hacerse notar, evocando aromas primaverales a incienso y azahar que hacen despertar con más fuerza si cabe, ese sueño que nos acompaña a lo largo del año a los que “vivimos en cofrade”.

A todos los que sentimos esta bendita locura, nos resulta difícil (por no decir imposible) encontrar un solo día en el que no recreemos en nuestra mente ese momento tan particular de ver caminar a nuestra Hermandad – ya hecha Cofradía – a través del color morado del capillo que orgullosamente luce en el pecho el escudo que nos identifica.

Ya estamos en tiempo de cultos, montajes y reparto de túnicas. En unos días la Sala Capitular de nuestra Casa de Hermandad, se revestirá de blancas capas dominicas que pacientemente aguardan ser retiradas por los hermanos, y así, poco a poco, día tras día, se irá conformando todo un cortejo nazareno con sabor a castizo barrio que anhela con ansias llegar a la Santa Iglesia Catedral en común unión bajo un mismo deseo, el de hacer pública Estación de Penitencia. Ese será el momento culminante de todo un año de trabajo comprometido, de todo un año de vida de Hermandad, de todo un año “viviendo en cofrade”.

Desde el 8 de Marzo y hasta el mismo día 19 todo un reguero de gente recorrerá calle Molinos y Panaderas de San Cecilio buscando una papeleta de sitio con su correspondiente túnica nazarena … y a partir de ahí – como ancestral costumbre – la capa será almidonada, el capillo lucirá sereno sobre la rejilla o el cartón del capirote, guantes y rosario cuidados con mimo junto al cíngulo y, la medalla, comenzará a pasar más tiempo en nuestro pecho que en el cabecero de nuestra cama, desde donde custodia nuestro desvelo.

Yo, ya tengo mi túnica en casa ¿y tú?

Carolina Fernández Herrera