Son días de reparto de hábitos y papeletas de sitio, otro paso más para alcanzar ese día Santo, que para nosotros es tan "glorioso". Poco a poco, los hábitos van tomando vida de nuevo, se airean, se planchan, se vuelven a almidonar quedándose sobre la percha mientras llega esa cita. A su lado, el capillo sobre el capirote va tomando forma al igual que se va conformando un cortejo que, nazareno a nazareno acompañará al Señor para hacer pública Estación de Penitencia a la Santa Iglesia Catedral.
Vestir la túnica nazarena es estar en comunión con tus hermanos con el deseo de dar público testimonio de Fe, muy necesario en los tiempos que nos ha tocado vivir. Es un derecho a la par que un deber de hermano. Al mismo tiempo, vestir la túnica nazarena supone el momento perfecto del año para todos aquellos que "vivimos en cofrade". Se disparará el orgullo cuando busquemos con la mirada la Sacratísima Imagen que veneramos, y veamos que cada año somos más los que nos unimos en nombre de Dios.
No dejes pasar la oportunidad de unirte a la Hermandad para dar público testimonio de Fe en la calle. La catequésis plástica alcanzará su máxima expresión cuando las miles de miradas que esperan la salida de la Hermandad recen atónitos ante el Hijo de Dios y Su Bendita Madre.
Aún puedes formar parte del cortejo Rosariano de Granada, acércate a la Casa de Hermandad a recoger tu túnica nazarena.
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